FRACTURA DE BOXEADOR o FRACTURA DE FRUSTACIÓN

FRACTURA DE BOXEADOR

Fractura  del cuarto y quinto metacarpiano (dedo meñique) de la mano, conocida también como la fractura del boxeador o también, como fractura de frustración.

 

Esta fractura se produce al golpear con el puño cerrado,  exponiendo al dedo meñique.

En ocasiones también se fractura cuando se producen caídas en bicicleta o en motocicleta.

SÍNTOMAS

El síntoma más evidente es el dolor en la mano, aunque en ocasiones irradia hasta la muñeca. También pueden presentarse otros síntomas como:

  • Inflamación
  • Tumefacción
  • Falta de movimiento
  • Nudillo hundido

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico es clínico por norma general y se acompaña con un estudio radiológico. Las radiografías nos ayudan a clasificar la fractura y determinar el tratamiento más conveniente.

TRATAMIENTO

 

Si se llega a producir una fractura con desplazamiento o rotación del dedo. El tratamiento quirúrgico, nos brinda varias opciones o percutáneas o abierta,  dependiendo del tipo de fractura.

Tras la cirugía se deberá de inmovilizar mediante o bien yesos, o ortesis inmovilizadoras

En el caso de no existir desplazamiento fractuario, el tratamiento conservador puede ser con ortesis, vendajes, yeso o incluso sindactilia, dependiendo de la fractura y estabilidad.

 

Es  imprescindible llevar a cabo un diagnóstico rápido y certero, tratar de forma personalizada a cada paciente paciente ofreciéndoles las mejores alternativas terapéuticas para que pueda volver a su actividad cotidiana a la mayor brevedad posible.

 

Ilustaración: Dr. Gerardo Méndez Sánchez

 

icatMA unidad de mano, codo y microcirugía

 

FRACTURA DE CABEZA RADIAL

El radio es uno de los huesos del antebrazo que va desde el codo hasta la muñeca. La cabeza del radio se articula con el cúbito y el húmero en el codo.

Las fracturas de cabeza radial son relativamente frecuentes en deportes como el fútbol, voleibol, baloncesto o rugby, así como en ciclismo o tenis por las caídas.

 

Es frecuente que esta lesión se produzca por la energía producida por una caída provocando un valgo forzado (bostezo medial de la articulación), una lesión del ligamento colateral medial del codo.

 

En ese momento la energía de la caída se transmite a través de la muñeca por el radio, hasta la cabeza del radio, entonces este impacta con el húmero y puede causar una fractura. Si la fuerza es mayor puede  llegado a luxar el codo.

A pesar de ello, es importante identificar lesiones asociadas, tanto de los ligamentos laterales interno y externo, como del cúbito y húmero, así como antebrazo y muñeca.

 

Para realizar un diagnóstico correcto de la fractura, es imprescindible una radiografía y, en algunos casos, un TAC con el objetivo de hacer una valoración más completa y decidir así si el desplazamiento de la fractura hace necesaria una intervención quirúrgica.

En función del desplazamiento y de si hay necesidad o no de cirugía, la recuperación puede variar entre 3 y 8 semanas.

 

Fractura de mano icatMA _Unidad de mano, codo y microcirugía en Barcelona

 

Sólo es recomendable considerar cirugía para este tipo de lesiones, si la fractura está muy desplazada o si existen lesiones asociadas en el codo.

En el caso de que el codo sea estable y la cirugía no sea necesaria, es muy importante para evitar la rigidez de la articulación, iniciar ejercicios de movilidad precoz, siempre bajo la supervisión del equipo médico y de fisioterapia.

 

icatMA unidad de mano, codo y microcirugía

 

 

 

 

Deformidad en Boutonnière u deformidad en Ojal

¿Qué es la deformidad de Boutonnière o deformidad en ojal?

La deformidad de Boutonnière o también conocida como deformidad en ojal, afecta al sistema de tendones del dedo.

Esta deformidad afecta a la IFP, articulación interfalángica proximal flexionando el dedo hacia abajo (hacia la palma) y, la IFD, articulación interfalángica distal, se hiperextende (se aleja de la palma).

¿Cuál es su causa?

La deformidad de Boutonnière o deformidad en ojal se produce cuando el tendón que se encuentra en la parte superior del dedo, se separa o se desgarra de los demás tendones. Dicho desgarre se asemeja a un ojal (en francés Boutonnière), de ahí su nombre.

Esta deformidad se puede ocasionar por varios motivos: luxaciones, fracturas, cortes profundos, quemaduras severas, artrosis, o, el más común, el causado por la artritis reumatoide debido a la inflamación de las articulaciones de forma prolongada.

¿Qué síntomas presenta?

La deformidad de Boutonnière o deformidad en ojal puede presentar:

  • Incapacidad para estirar el dedo
  • Dolor o inflamación en la parte superior de la articulación
  • Fractura o dislocación

¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento de la deformidad de Boutonnière o deformidad en ojal será diferente según el paciente y la evolución de la deformidad.

En casos leves, el tratamiento se basará en el uso de una férula y fisioterapia.

Se recomendará cirugía cuando han aparecido lesiones o deformidades fijas.

Con la reconstrucción quirúrgica se mejorará la funcionalidad de la mano y reduciremos la deformidad, no obstante no se podrá restaurar al 100% el movimiento normal.

¿Cómo podemos la prevenir?

Podemos intentar prevenir esta deformidad sobretodo, utilizando el equipo adecuado cuando practicamos deporte o actividades físicas.

Para las personas que sufren artritis reumatoide, aconsejamos que consulten a su médico para que les ayude a cómo pueden proteger sus articulaciones.

Si tiene dudas, puede ponerse en contacto con nosotros. Nuestro equipo de especialistas le asesorará sobre cuál es el mejor tratamiento para usted.

Artroplastia hemi hamate

Paciente, mujer de 46 años que tras un traumatismo en el dedo anular izquierdo practicando “trail running” presenta una fractura-luxación de la articulación interfalángica proximal, afectando la región articular  más volar (palmar) de la base de la segunda falange.

Inicialmente se trata de forma ortopédica mediante reducción cerrada, férula digital y posterior rehabilitación en otro centro.

A los 5 meses acude a icatMA presentando disminución importante del balance articular y mucho dolor al movilizar la articulación. Solamente podía realizar 15º de movilidad activa y 20º de pasiva en la articulación interfalángica proximal. En las radiografías pudimos diagnosticar de una mal unión del fragmento volar de la base de la falange, con hundimiento del cartílago y del hueso subcondral, provocando una subluxación dorsal del dedo.

Imagen 1: La RX de perfil evidencia el fragmento volar con hundimiento del cartílago y la subluxación dorsal de la segunda falange

 

A consecuencia del tiempo de evolución transcurrido, el mal estado del cartílago articular y la subluxación de la segunda falange el equipo de icatMA se planteó realizar un tratamiento reconstructivo de la articulación utilizando un injerto osteocondral del propio paciente.

En este caso se optó por un injerto parcial ( hemi) del hueso ganchoso (es decir, la mitad dorsal del hueso ganchoso o “hamate” con su cartílago articular) de la misma mano afectada.

Dicha técnica la recomendamos en pacientes jóvenes con lesiones postraumáticas  como fracturas conminutas o impactadas de la segunda falange con el fin de evitar una artroplastia ( prótesis ) de la articulación interfalángica proximal. También la utilizamos para reconstruir la articulación en casos de consolidaciones en mala posición o fracasos del tratamiento mediante fijación interna o externa. Sin embargo, es imprescindible la  indemnidad de la columna dorsal de la base de la segunda falange.

Imagen 2: La RX de perfil evidencia la columna dorsal y volar de la base de la segunda falange. Para realizar la artroplastia de hemi hamate se requiere la integridad de la columna dorsal ( azul en la imagen). 

En icatMA, para realizar la artroplastia de hemi hamate utilizamos un abordaje de Bruner y en Cañón de escopeta, lo cual permite identificar bien la zona articular volar dañada.  Se reseca la zona dañada de cartílago y hueso subcondral impactado, se regulariza el lecho  receptor para poder adaptar correctamente el injerto.

Imagen3: Incisión cutánea de Bruner para evitar la rigidez de la cicatriz en los pliegues de flexión. Abordaje en “cañón de escopeta” luxando completamente la articulación para poder identificar bien el fragmento dorsal (íntegro) y el volar (lesionado).

Se obtiene el hemi injerto osteocondral del ganchoso en su región dorsal mediante un abordaje dorsal centrado en la articulación carpo-metacarpiana de la mano.

Imagen 4: abordaje dorsal carpo-metacarpiano para obtener el hemi injerto osteocondral del ganchoso en su región dorsal.

abordaje dorsal carpo-metacarpiano _icatMA_Barcelona

Una vez obtenido el injerto osteocondral se prepara, se moldea y se adapta su forma para poder encajarlo en el lecho receptor. Se fija el fragmento mediante dos agujas en la base de la falange de forma provisional con dos agujas.

Cabe destacar que es de vital importancia mantener la concavidad de la articulación para poder encajar con los cóndilos de la primera falange.

Imagen 5: Fijación provisional del injerto osteocondral de hemi hamate en región volar de la base de la segunda falange.

En algunos casos en icatMA utilizamos injerto de hueso esponjoso para rellenar y adaptar el fragmento osteocondral y preservar la concavidad del hueso durante la incorporación ósea durante el postoperatorio.

Imagen 6: Esquema que muestra la adaptación del injerto osteocondral utilizando injerto óseo esponjoso para preservar la concavidad articular.

adaptación-del-injerto-osteocondral-_cirugía-de-mano-iccatMA

 

Una vez obtenida una buena congruencia articular deseada, se realiza la fijación definitiva con tornillos.

Imagen 7: Fijación provisional del injerto osteocondral con tornillos desde la región volar a la dorsal. Importante preservar la concavidad articular.

DETALLES DEL ADJUNTO fijación-provisional-del-injerto-osteocondral_

Los resultados de esta técnica son relativamente buenos, preservando la funcionalidad de la articulación interfalángica proximal y disminuyendo el dolor articular.

Además, la extracción de la porción central del ganchoso no induce luxación ni crea inestabilidad clínica de la articulación carpo-metacarpiana. Por lo tanto, la técnica crea mínima morbilidad de la zona donante.

Vídeo 1: resultados postoperatorios logrando una movilidad prácticamente completa de la interfalángica proximal a los 4 meses de la cirugía. Destacar también el excelente resultado cosmético del abordaje cutáneo.

 

Sin embargo, para lograr el éxito de esta cirugía es imprescindible contar con un buen equipo de fisioterapeutas especializados rehabilitación de la mano y un gran esfuerzo, constancia y disciplina por parte del paciente.

 

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Fractura del hueso escafoides

CASO paciente icatMA

Fractura del hueso escafoides, afectando a la región más proximal

Paciente varón de 38 años que tras un traumatismo en bicicleta con carga axial de la muñeca presenta dolor leve que maneja con analgésicos 10 días.

Tras 10 meses acude a icatMA por dolor y limitación en la movilidad de la muñeca.

Mediante estudios radiológicos con RX y Resonancia magnética se diagnostica de una fractura del hueso escafoides, afectando a la región más proximal (cercana a la muñeca). Debido a su localización (pobre irrigación vascular del polo proximal del hueso) y a la falta de inmovilización, la fractura no se consolidó, originando una pseudoartrosis.

Además, presentaba una necrosis avascular del polo proximal, es decir una interrupción del flujo sanguíneo hacia el fragmento proximal no consolidado.

Debido al escenario desfavorable, presentando factores de mal pronóstico como la presencia de necrosis avascular ya establecida y el tiempo de evolución de la fractura se decidió realizar un novedoso tratamiento quirúrgico descrito por el equipo de icatMA, poco agresivo y con excelentes resultados tanto en nuestras series en edad pediátrica como en adultos.

¿En qué consiste el novedoso tratamiento descrito por el equipo  icatMA ?

Se trata de abordar la pseudoartrosis mediante apertura del foco y reavivaje de los márgenes óseos para activar el sangrado, la fijación (osteosíntesis) de la fractura con la técnica habitual de tornillo sin cabeza a compresión y el aporte de injerto de hueso corticoesponjoso del radio.

Imagen 1: En la radiografía izquierda podemos observador una imagen hipointensa (captación negra homogénea) en la zona proximal del escafoides, correspondiendo a la necrosis avascular del polo proximal. En la radiografía derecha se observa el trazo de fractura de escafoides inicial y el fragmento proximal desvitalizado por la interrupción vascular.

Dichos gestos aportan estabilidad, compresión y una estructura de soporte en la zona no consolidada del hueso. Sin embargo, no hay aporte vascular directo que nos permita una revascularización del polo proximal del escafoides con ciertas garantías. Por este motivo, desde hace unos años en icatMa estamos  añadiendo un procedimiento microquirúrgico pediculado (rotatorio, sin necesidad de anastomosis vasculares) y vascularizado (aporte de sangre y nutrición al hueso) utilizando el periostio (membrana fibrosa de recubrimiento óseo) del dorso del primer hueso metacarpiano de la mano, juntamente a su pedículo (arteria y venas) para poder nutrir directamente la zona de pseudoartrosis y el extremo del escafoides que se ha desvitalizado por la necrosis avascular.

Dicho colgajo, a parte del aporte vascular directo, tiene la ventaja de ser muy moldeable y de fácil adaptabilidad al lecho receptor debido a las propiedades elásticas del periostio. Además, no comporta complicaciones en la zona donante del dorso del metacarpiano ni alteraciones en los tendones extensores del pulgar,  representa una alternativa versátil, rápida, segura y eficaz para tratar las pseudoartrosis complejas y necrosis avasculares del escafoides.

 

Imagen 2: imagen intraoperatoria donde se aprecia la disección entre el extensor pollicis brevis y el extensor pollicis longus, identificando la primera arteria dorsal metacarpiana y sus ramas periósticas.

 

 

 

 

 

 

Imagen 3: diseño del colgajo sobre el dorso del 1r MTC.

 

 

Imagen 4: defecto óseo en el escafoides debido a la necrosis avascular.

Podemos apreciar el colgajo de periostio, que gracias a su elasticidad se puede adaptar perfectamente a dicho defecto.

 

 

Imagen 5: radiografías postoperatorias tras tratamiento con colgajo pediculado vascular de periostio de primer metacarpiano, aporte de injerto del radio y fijación con tornillo sin cabeza a compresión. Se puede observar, con solo un mes de evolución, el proceso de consolidación de la fractura, con un inicio de callo de consolidación perióstico.

 

Imagen 6 y 7: Imagen radiológica y TAC a los tres meses, donde se puede apreciar la consolidación de la pseudoartrosis y la revascularización del polo proximal del escafoides. Cabe destacar que la zona donante del radio ( donde se ha extraído hueso corticoesponjoso para dar relleno estructural) aún no ha podido rellenarse, indicando la gran diferencia en la calidad y tiempo de revascularización y osificación entre un defecto vascularizado respect a un defecto no vascularizado.


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